El gobierno de Mariano Rajoy finalmente ha acabado con el espejismo. España
dejará de hacer investigación. Los últimos 30 años no han sido capaces de
imponerse al exabrupto de Unamuno ("!Que inventen ellos!"), lo que no nos
tendría que sorprender, porque en España nunca se ha creído en la ciencia
como fuente de progreso. Seguramente ni siquiera se ha creído en
la propia idea de progreso.
Hasta la década de 1970, hablar de ciencia española era casi un oxímoron.
Ciertamente, existían figuras aislados, casi heroicas, como Ramon Margalef
o José Antonio Valverde, pero poco más. No había...