24/02/2010
El fin del despotismo ilustrado
Toni Bolaño
El ruido de sables promete ser sonoro. Los todopoderosos gestores de empresas cotizadas que controlan los consejos de administración están a punto de pasar a la historia. Está claro que no van a tirar la toalla fácilmente porque los cambios que se avecinan son una clara amenaza para su blindaje al frente de las compañías. La normativa actual se creó para proteger a los pequeños accionistas pero, hoy por hoy, sólo sirve para preservar virreyes que hacen y deshacen a su antojo, deciden estrategias para su mayor gloria o ponen veto –o coto– a inversores. Eso sí, en sus discursos siempre aparece que ellos lo hacen por el interés del pequeño accionista. Es el nuevo despotismo ilustrado. Todo por el accionista, para el accionista pero sin el accionista. Así, parecen pensar, se gobierna mejor.
La Ley de Sociedades Anónimas será reformada este mes por una enmienda del PSOE que, siguiendo el Código Unificado de Buen Gobierno y la Directiva 2007/36, apuesta por la proporcionalidad y por la coherencia entre el riesgo asumido por los accionistas y el control efectivamente ejercido. Así, se reconocerán los derechos de voto de la totalidad de las acciones y, en caso de venta de la participación, la valoración de la misma tendrá el plus de no estar afectada por la actual limitación del 10%. En definitiva, el cambio legislativo reconocerá el derecho de la propiedad, el valor de una acción un voto y dejará que el libre mercado funcione con normalidad en las cotizadas.
No hay que satanizar al conjunto de los gestores empresariales. No todos son iguales. Algunos gozan de predicamento entre los accionistas y ejercen un liderazgo colectivo. Otros, sin embargo, han desatado trifulcas que no son precisamente un valor añadido para la imagen de la compañía. Éstos, si se aprueba la enmienda –y todo apunta a que va a ser así porque el PP se abstendrá y algún grupo puede dar su voto afirmativo– recibirán un sonoro bofetón que les marcará la puerta de salida. Será el principio del fin del despotismo ilustrado, sí, pero despotismo al fin y al cabo.