16/02/2010
Presiones sobre Laporta
Francesc Moreno
Hace muchos meses, cuando se empezó a rumorear que Laporta podía presentarse a las elecciones con un partido propio, un buen conocedor de la vida política catalana me dijo que no le dejarían. “¿Cómo le van a convencer?”, le pregunté. “Pues como se hacen estas cosas, explicando las ventajas de no hacerlo y los muchos inconvenientes de dar el paso”, me dijo. No creí que Laporta se dejara convencer, atendiendo a su trayectoria y a su personalidad. Hoy ya no estoy tan seguro. Parece que los “buenos consejos” le llegan no ya desde los círculos políticos nacionalistas, que resaltan el riesgo de que CiU no alcance la mayoría holgada que desea, sino incluso desde ámbitos económicos relevantes. El retorno de CiU al Govern está demasiado cerca como para permitir que se frustre por una aventura personal. Hay que cerrar cuanto antes el paréntesis del Tripartito y volver al pujolismo. No se trata sólo de que CiU gobierne sino que, además, lo haga sin estar condicionado por el independentismo inmediatista, ni, mucho menos aun, por ERC. Laporta tiene que escoger entre la placidez de la FIFA o cualquier otro parking dorado o la dureza de enfrentarse al ‘stablishment’. Con resultados inciertos, además. Encima, el Barça pierde el primer partido de Liga, –debe ser casualidad– y el candidato continuista a la presidencia del club lo tiene negro. Difícil dilema para Laporta. Supongo que las encuestas que debe estar manejando serán decisorias. Lo que sí sabe Laporta es que ahora, o nunca.