08/02/2010
Ser o no ser
Toni Bolaño
La semana negra de Zapatero ha hecho sonar todas las alarmas en las filas socialistas. El gobierno va a la deriva a unos meses de las elecciones catalanas y a un año de municipales y autonómicas. Las encuestas no son estimulantes. El CIS da el peor resultado desde 2004 y los resultados de las consultas de los medios de comunicación son todos mucho peores. El País y El Mundo, incluso, coinciden en una derrota por más de cinco puntos del PSOE de Zapatero.
El presidente Montilla se ha mostrado convencido de que la situación de debilidad del Gobierno no influirá en el resultado de las elecciones al Parlament. Parece más un deseo que una realidad. Catalunya sigue valorando a Zapatero mucho mejor que Rajoy y es la comunidad autónoma donde el apoyo del PSOE es mucho más amplio que el del PP. Pero esta foto fija esconde otra. Una caída sostenida de este apoyo en los últimos meses que puede tener una incidencia negativa en los resultados de los socialistas catalanes que en unas autonómicas siempre pierden apoyo comparando con las generales.
El PSC no dejará en la soledad en Zapatero pero quizás tiene que plantearse cómo afrontará unas elecciones con un presidente del gobierno en sus horas más bajas. Hace falta que el PSC demande una política económica seria y unas alternativas creíbles para los ciudadanos que ya llevan más de dos años castigados por una crisis que para muchos, hoy por hoy, no tiene salida. Hace falta que los socialistas catalanes recuerden a Zapatero quiénes son los que le han dado apoyo en los últimos años: las clases populares y una buena parte de la clase media. Precisamente, los más castigados por la crisis y los que más desencanto muestran con las políticas erráticas del Gobierno de Zapatero.
Para todos estos votantes socialistas en pasadas elecciones, el PP no será su alternativa segura para Catalunya. Tampoco irán masivamente a dar apoyo a otras opciones. Lo que pueden hacer de forma mayoritaria es quedarse en casa. Y eso no es una buena noticia para el PSC que se juega el ser o no ser en la política catalana, y también en la española, este año. El guirigay de Zapatero puede influir, y de lo lindo, en las elecciones catalanas. Y el PSC no puede quedarse sin hacer ni decir nada.