01/03/2010
01:32
CEO: Desafección y consultas no cambian el mapa político catalán
Francesc Moreno
El barómetro del CEO del pasado mes de diciembre recogía un elevado grado de descontento con la política entre la población catalana. Las consultas del 13 de diciembre parecían incidir en un posible cambio sustancial de la correlación de las fuerzas políticas en Catalunya. Los analistas políticos vaticinaban una gran dispersión de partidos en el futuro Parlament. Sin embargo el ultimo barómetro, recientemente publicado, ha diluido estas expectativas. CiU y PSC aumentan su porcentaje de votos, ERC, PP e ICV mantienen su presencia con pequeñas variaciones, C's se mantiene en la frontera entre conseguir diputados o no y Reagrupament obtiene un 1,4 significativo, pero que no garantiza presencia parlamentaria. Otros apartados de la encuesta inciden en la estabilidad. Mas y Montilla mejoran en valoración, el sentimiento de pertenencia se mantiene estable, los catalanes continúan declarándose mayoritariamente de centro izquierda. Las consultas celebradas el domingo ratifican un frenazo en la marea soberanista. Claro que todavía falta por saber si otros partidos estarán presentes en las próximas elecciones. Francamente, no creo que Anglada, Nebrera o UPyD, si se presentan, vayan a cambiar la situación, ya que muy difícilmente obtendrán representación parlamentaria. Sólo Laporta, si finalmente se presenta, puede alterar las cosas. El aún presidente del Barça es una persona muy controvertida pero con indudable tirón mediático. Su presencia, si consiguiese unificar el movimiento soberanista, si podría alterar el mapa político, con el efecto, a corto plazo, de debilitar las opciones de CiU, hoy por hoy con una clara ventaja, pero que todavía esta lejos de garantizarle un gobierno en minoría o sólo con el apoyo externo del PP. Pero de momento, y a falta de que se concrete la presencia de Laporta, el mapa político catalán continua estable, sin perjuicio de las lógicas variaciones derivadas de la coyuntura. Y es que el actual sistema electoral catalán, como el español, dificulta en gran manera la aparición de nuevas fuerzas políticas.