La novena edición del Black Music Festival, que tendrá lugar del 5 al 26 de marzo en Salt y la zona urbana de Girona, llega este año justo cuando en la localidad se han producido varios incidentes entre vecinos e inmigrantes que han tenido un gran eco mediático y duras disputas entre las formaciones políticas. Pero este certamen, dedicado a la evolución de la música afroamericana durante el siglo XX, desde el blues, el jazz y el funk hasta el hip hop y la electrónica, demuestra, como asegura su director, Jordi Planagumà, que la música es "una herramienta integradora" y que, a nivel cultural, Salt es un municipio "líder". El proyecto jazz-rap de US3, la batería de Cindy Blackman y el bajo de TM Stevens, Juan Perro y la Steepwater Band con Marc Ford (Black Crowes) encabezan un cartel con importante presencia catalana: The Pepper Pots, At-Versaris y Asstrio, Skatalà...
Llega la novena edición del Black Music Festival en plena polémica por los incidentes entre vecinos e inmigrantes en Salt. ¿Pueden condicionar el festival?
No, yo creo que no. Salt no es sólo noticia por cosas supuestamente negativas, sino que a nivel cultural siempre hemos sido un municipio líder, primero con el teatro y después con la música. Y además, utilizando la música como herramienta integradora. Y el teatro también. De hecho, en todos los conciertos del Black Music Festival viene bastante gente que son inmigrantes. Hay algunos conciertos que están pensados para este tipo de público, y no sólo en el Black Music Festival, sino también en la sala La Mirona, donde hacemos el festival, con una vinculación estrecha con diferentes colectivos, de Senegal, de Gambia... A veces, el conflicto de calle es una cosa, que también se ha magnificado un poco porque se ha utilizado políticamente. En los próximos días veremos cuál es la realidad. No es un 'no pasa nada', pero tampoco es la alarma social que ha habido ahora. Es un problema, pero no toda la alarma que ha supuesto.
Algunos han tildado el municipio de Salt de xenófobo, anti-inmigración... ¿el Black Music Festival es la mejor prueba de que esto no es así?
Sí, realmente es una prueba que se hacen cosas a nivel de cultura para todo el mundo y pensando en todo el mundo. Estamos hablando de un festival de música negra, además, no es una cuestión de inmigrantes, sino que la música negra es la madre del 90% de la música popular que escuchamos todos ahora, tanto la gente de casa como los inmigrantes. Es una prueba muy real que la población de Salt, que por un lado puede parecer muy polémica, también está haciendo cosas punteras a nivel de cultura.
El Black Music Festival recoge todos los registros en que se ha desarrollado la música afroamericana en el siglo XX. ¿Siguen las mismas tendencias ya en el siglo XXI?
Los grandes registros están creados y lo que se está haciendo ahora es mezclarlos o reinterpretarlos. Pero de momento no hemos encontrado ningún nuevo registro que no hubiéramos inventado en el siglo XX. El más evolucionado seria hip hop o electrónica, pero esto en los años 90' ya lo teníamos. Y ahora lo que se está haciendo es un poco de regreso a las raíces, de recuperar los 60', 70', 80', con nuevas mezclas, pero sin hacer nada de nuevo todavía. De momento, se está aprovechando mucho los clásicos y dándole una nueva visión, pero cosas nuevas no las veo.
¿Cuáles son los platos fuertes de esta edición?
Este año precisamente no queríamos caer en un nombre que fuera muy y muy destacado y que eclipsara un poco los otros porque la voluntad era hacer un festival asequible. La economía hoy en día no es demasiado buena para nadie y no queríamos poner entradas a precios estratosféricos. Buscamos propuestas de calidad, de prestigio internacional pero sin ser 'estrellas'. Que no fuera la estrella de turno que nos cobrara mucho dinero y que nos obligara a poner las entradas a un precio muy caro. Y por esto buscamos la calidad por encima de la comercialidad. Destaca, evidentemente, US3 porque es un grupo que en su momento revolucionó lo que era el acid jazz para pasarlo de las minorías a las radio-fórmulas y a la MTV. La mayoría de la gente no conoce estas cosas, pero su canción 'Cantaloop' (inspirado en el 'Cantaloupe Island' de Herbie Hancock) todo el mundo la conoce. Habrá otras propuestas como Steepwater Band con Marc Ford, una gran banda emergente de Estados Unidos, con un clásico como Marc Ford, guitarrista de los Black Crowes. Y por otro lado, TM Stevens y Cindy Blackman, que son dos grandes instrumentistas, TM Stevens es uno de los mejores bajistas del mundo y Cindy Blackman una gran batería, y hacen una interesante mezcla de música de raíz, casi étnica africana.
Del festival ha salido una formación musical, la Black Music Experience.
Además de traer artistas conocidos al festival, queríamos hacer una producción propia que explicara cuál era nuestro concepto de la música negra. Queríamos hacer una banda que pudiera tocar todos estos estilos que se pueden disfrutar en el Black Music Festival. Y de aquí surge Black Music Experience, dirigida por Nito Figueras, que es de Salt, y con músicos tanto de Barcelona como de Girona. Repasan desde el blues hasta la música más actual con un repertorio donde no faltan clásicos como James Brown, Stones, Aretha Franklin... Esta evolución de varios estilos, como el Black Music Festival pero resumido en un concierto.
También ponéis en marcha actividades paralelas como cine, arte, talleres... ¿qué porcentaje representan de la oferta del certamen?
Las actividades son un complemento de los conciertos. No son la parte principal, pero son casi imprescindibles para darle sentido a todo ello. El ciclo de cine, Black Music & Films, ahora ya está consagradísimo, será su quinta edición y nos ha dado muy buen resultado a nivel de público, porque con el auge de los festivales de cine documental ha hecho que tuviera una repercusión mucho más grande de lo que nos pensábamos al principio cuando empezamos. Hay otras actividades más dirigidas al músico o al purista de la música negra, como el taller de country-blues o el taller de SUDD, que es la frontera oriental del blues, que busca la antropologia musical del blues y que realmente va dirigido a quien sea un incondicional de la música negra.
¿El Black Music Festival viene a representar en las comarcas de Girona un contrapunto a todos esos festivales veraniegos que programan grandes nombres?
Básicamente, esta era la idea. Sabíamos que la programación de junio a septiembre es casi una sobresaturación de festivales, en los cuales hay un perfil muy concreto de artista y con precios bastante difíciles de asumir para bastante gente, y el Black Music Festival quiere ser el festival de invierno que marque un poco esta tendencia de la contra. En vez de ser espacios abiertos y grandes recintos de la costa, pues vamos a hacer un festival en salas, en invierno y en el entorno urbano de Girona. Y además, ocupando un hueco importante, porque todos se concentran en el verano y en invierno no queda ninguno, excepto el Black Music Festival.
+ info: Web Black Music Festival