13/03/2010
18:29
La sombra de Delibes es alargada
Manuel Fernando González
El autor de "El príncipe destronado" ya nunca podrá ganar el Nobel, pero su novela será para la historia de la Literatura una “obra maestra”, tal y como se dice en el argot literario. Miguel Delibes, que sí ganó el Cervantes, es para los expertos, junto al autor de 'El Quijote', uno de los novelistas más grandes de nuestro siglo. Seguramente, si añadimos a la lista a Pérez Galdós o Juan Marsé, nos pasaríamos discutiendo días enteros, sobre todo, ahora que a los “delibistas” se nos ha muerto el maestro y ha pasado a ser una leyenda. La verdad es que para los que nos gusta leer, es una pérdida irreparable, porque siempre es grato disfrutar de los libros de los escritores a los que se admira y, sobre todo, si al autor que se venera es alguien sencillo y cabal. Los periodistas también hemos perdido a un colega de un valor incalculable, del que podíamos presumir cuando se asomaba a las páginas de “El Norte de Castilla” que era su diario de toda la vida, o bien a cualquier otra colaboración generosa, que siempre era recibida por todos con una más que respetuosa curiosidad. Como Cipriano Salcedo el héroe y víctima de El Hereje, Delibes ha sabido luchar contra las ataduras de una época políticamente tan difícil y sombría como el Valladolid de la Contrareforma, y salir adelante con una autoridad moral indiscutible y una obra literaria inigualable. El hombre que ganó el Nadal en 1947 porque "La sombra del ciprés es alargada", será estudiado dentro de trescientos años con una inmensa curiosidad por los estudiantes y lectores de esa época, primero, porque su narrativa les seguirá enamorando, pero luego, porque al estudiar al detalle su biografía, descubrirán asombrados que el maestro de Valladolid era un hombre esencialmente bueno, es decir: un rara avis en la sociedad en la que le tocó vivir. Amables lectores, en su videoteca de confianza, este fin de semana les espera Antonio Mercero y "La guerra de papá", póngansela a sus hijos y dejen que por si mismos descubran a Miguel Delibes, mientras Vds. se apresuran a repasar alguna de sus mejores novelas.