14/03/2010
15:46
Lecciones sobre la gripe A
Toni Bolaño
La gripe A ya no es gripe ni es nada. Ha desaparecido. La semana pasada solamente una persona resultó afectada. Así lo recogió la prensa en pequeños titulares. Cuando apareció se hizo todo lo contrario. Grandes titulares nos pusieron el miedo en el cuerpo. Se anunció desde la OMS una pandemia catastrófica. El Gobierno hizo acopio de vacunas para hacer frente a lo que se preveía una especie de tsunami sanitario. Se compraron millones. En noviembre, se habló de pandemia. Teníamos casi cuatrocientos casos por cada cien mil habitantes. Ahora, poco más de once. Sólo han pasado cuatro meses.
Me pregunto qué haremos con tantas dosis antivirales y si sabremos quién fue el responsable del desaguisado. Después de todo el jaleo llega la hora de la reflexión. Seguro que hay culpables en esta exageración, pero todos fuimos un poco cómplices. La OMS, en primer lugar, porque hizo demasiado caso a los alarmistas augurios de los laboratorios farmacéuticos, que en plena crisis económica hacían números y la gripe salvaba sus cuentas de resultados. Después, el Gobierno, que presionado por opinión publica y oposición, hizo suya la máxima “más vale que sobre que no que falte”. Y, por último, los medios de comunicación que nos sumamos sin ton ni son a la alarma. Dimos la palabra a cualquiera que le pareciera poco todo lo que se hacía y fuimos altavoces –en loca competencia– de las peores calamidades.
Al final todo ha quedado en nada, o casi nada. Algunas personas han sido víctimas del virus, que agravó sus dolencias o atacó con saña sus débiles defensas. Sin embargo, todos nos pasamos de frenada. Ahora toca aprender la lección. Los medios de comunicación, los primeros.