11/03/2010
22:15
La Fundación Campalans retrata al ex presidente Pasqual Maragall en un libro de fotografías
Pascual Maragall, sin protocolos
Gemma Vialcanet
Un Pascual Maragall a quien una vecina le peina el bigote. Un Pascual bailando, haciendo un huevo frito, subido a un tractor o estirado en un banco en un momento de descanso. Es el "Pasqual Maragall, sin protocolos", el libro editado por la Fundación Campalans y del cual es autora la fotógrafa Pepa Álvarez. Una recopilación de las imágenes más curiosas de la campaña de las elecciones de 2003 que reflejan la vida de un candidato fuera de los focos, y que la fotógrafa ha plasmado en una compilación que se ha presentado este jueves por la tarde en un acto en el Palau de la Virreina de Barcelona.
Fiel al título, la puesta de largo del volumen de instantáneas ha estado marcado por la espontaneidad, sin protocolos, y ha contado con la presencia del mismo Pasqual Maragall, el presidente del PSC, Isidre Molas, y el ahora concejal de Barcelona y uno de los artífices de aquella campaña de 2003, Jordi William Carnes. Ellos sufrieron más que muchos dirigentes del PSC las ventajas y los inconvenientes de un candidato diferente y así lo dejaban patente. "El concepto de tiempo para Pascual era relativo" menos mal que nuestro chofer Toni, -protagonista accidental de la velada porque el ex presidente ha querido que saludara a las más de doscientas personas presentes- hacía que llegáramos a los actos como podía", relataba Carnes con humor a modo de ejemplo de aquellos intensos días.
El momento más esperado, el discurso del ex dirigente socialista, ha llegado después, pero para desilusión de algunos se le ha oído hablar poco. Sólo lo ha hecho para agradecer emotivamente el trabajo realizado por la fotógrafa Pepa Álvarez y por todos los que le acompañaron durante aquellos días en que recorrió doscientos diez pueblos de Cataluña, entre 2001 y 2003, preparando el camino que le llevaría a la presidencia de la Generalitat. Agradecimientos también para la familia -su esposa Diana Garrigosa estaba presente, así como alguno de sus hijos y un nieto, el cual se le oía llorar durante la presentación-, saludos al público asistente y para acabar referencias a la eliminación del Madrid de la Copa de Europa. "Oistéis petardos, no?", soltaba socarrón un Maragall que esta noche ha dejado en el tintero cualquier referencia o declaración política.
Al final del acto también se ha proyectado un audiovisual con una selección de las imágenes del libro a ritmo de música. Momentos y secuencias inmortalizadas que el expresidente ha revivido con sonrisa distendida, acompañado de simpatizantes y compañeros de partido: Manuela de Madre, Iceta, Castells y también su hermano Ernest Maragall, entre otros. Recuerdos y vivencias han ido aflorando poco a poco entre los asistentes impregnando el ambiente de la sala de un cierto sentimiento de añoranza, que ha tenido el punto álgido al final del pase, pero que se ha desvanecido como cualquier un espejismo cuando se han encendido las luces. Entonces todo ha vuelto a la realidad. Un Pasqual Maragall retirado de la política y centrado en su vida personal y su Fundación de investigación de la enfermedad del alzheimer. Eso sí como siempre y para agrado de muchos, un Pasqual Maragall espontáneo, emotivo y cercano a todos, sin distinciones, sin protocolos.