Kiss no llegó a llenar de gente el Palau Sant Jordi 13 años después de su última visita a Barcelona, pero su show no sufrió ningún recorte por este hecho. Presentaban su nuevo disco, ‘Sonic Boom', después de 11 once años de sequía creativa en los estudios de grabación. Un nombre el de 'Sonic Boom' que es casi la onomatopeya del concierto que pudimos disfrutar el pasado jueves 24 de junio.
No faltó ninguno de sus gags escénicos: la guitarra que dispara cohetes de Tommy Thayer, que al final sale volando; el solo de bajo de Genne Simmons, donde escupe sangre de mentira y también sale volando; el viaje en tirolina de Paul Stanley para desplazarse del escenario a una rueda gigante en medio de la sala; o el solo de batería de Eric Singer cuando al final, inesperadamente, también sale volando con instrumento incluido.
Y, por supuesto, se pudo ver y escuchar multitud de explosiones y llamaradas sobre el escenario mientras el hard rock festivo de los estadounidenses amenizaba la fiesta. Porque esto son Kiss, nada más y nada menos, un espectáculo mastodóntico para toda la familia del que difícilmente uno saldrá aburrido. Son maestros en fusionar perfectamente circo y música desde el comienzo de su show, apareciendo encima de una plataforma en la parte superior del escenario, como si aterrizaran en la sala a bordo de una nave espacial.
El hecho que siempre hagan los mismos gags también comporta restricciones en sus repertorios. Además, no parecen tener mucha confianza en su flamante 'Sonic Boom', del cual sólo tocaron tres canciones testimoniales: el single ‘Modern Day Delilah', ‘Say Yeah' y 'I'm an Animal'.
La mayor parte de los temas que tocaron fueron clásicos de los 70' como ‘Detroit Rock City', ‘Black Diamond', ‘Cold Gin', ‘Firehouse', ‘Shout it Loud', ‘100.000 Years' o la última ‘Rock' Roll All Nite'. Tampoco podía faltar el momento ‘disco' con 'I Was Made for Lovin'You', ‘Crazy, Crazy Nights' o la también ochentera ‘Lick It Up', además de la versión de 'God Gave Rock'N'Roll To You' con imágenes en las pantallas gigantes de Hendrix, Lennon, Clapton o Joplin, y alguna versión como la más que correcta que hizo Paul Stanley del clásico ‘Whole Lotta Love' de Led Zeppelin. Un Stanley a quien no le falló muchas veces la voz a pesar de que atesora ya más de sesenta años, incluso para intentar hacer una versión de 'Guantanamera' que fue silbada por el público sin ningún tipo de compasión.
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