29/07/2010
15:34
Quién ha ganado?
Toni Bolaño
La prensa española ha cogido la bandera identitaria para arremeter contra la decisión del Parlament de prohibir los toros. Mejor dicho, para arremeter contra la decisión del Parlament de prohibir el derecho de los ciudadanos de ir a las corridas de toros. Para cercenar el derecho individual de los ciudadanos que libremente quieren ir a los toros. Sólo recuerdo que no es obligatorio.
Desde Catalunya se niega por activa y por pasiva que la prohibición sea consecuencia de un debate identitario. Se dice que todo parte de un debate animalista que trata de proteger los derechos de los animales. Sin embargo, el derecho de los animales acaba en la plaza de toros. Nada se dice de los animales que son ejecutados diariamente en mataderos, porque casualmente los humanos somos carnívoros. Pero estos animales no deben tener tantos derechos para estos animalistas. Los derechos humanos solamente son para los toros, que por otra parte sin corridas dejarán de existir. Nada se dice de los ‘correbous’ o de los ‘bous embolats’. Estos tampoco tienen derechos. Se les puede torturar e insultar. Esta es la prueba del 9 del debate identitario. ¿Por qué nos extraña la reacción de la prensa de Madrid?
Tanto los nacionalistas catalanes como los españoles han encontrado un nuevo icono con el que tirarse los platos a la cabeza. Han fijado al adversario para justificar sus argumentos. Nada mejor que tener un enemigo exterior para justificar las razones propias.
Los socialistas han sido cómplices de este desaguisado. Primero, por dejar que este tema llegue a un debate parlamentario, cómo si no existiesen cosas mejores que hacer y discutir. Segundo, por dejar que el debate identitario se imponga al debate sobre las libertades. Tercero, por dejarse engañar en este episodio nacional. Digo dejarse engañar porque pensaron que, con la libertad de voto, CiU se dividiría. No ha sido así, evidentemente, sino que además CiU ha conseguido que sus diputados taurinos puedan salvar la cara en su territorio evitando poner en peligro el ‘no’ que perseguía. ¿O es que se piensan que los 68 ‘sí’, justo la mayoría absoluta, son casuales? Los aprendices de Maquiavelo han recibido un revolcón y quedan en evidencia ante la opinión pública. Los culpables del resultado se han ido de rositas y han logrado su objetivo de colocar el debate político en su escenario más conveniente. Resultado, el PSC ha obtenido una derrota política que va más allá de la prohibición de los toros y CiU ha conseguido agitar los sentimientos de los suyos. Una buena receta ante una convocatoria electoral. Está claro quién ha ganado.