31/08/2010
La fecha
Manuel Fernando González
Da igual la fecha, estamos ya en campaña electoral y solo, los que no las tienen todas consigo, buscan que el President les diga aquello que más les conviene. Es un derecho presidencial, el de elegir el día de las votaciones y así ha sido siempre. Que se sepa, Jordi Pujol convocó las elecciones cuando le pareció oportuno, y hoy nadie recuerda el por qué ni el cómo tomó libremente sus decisiones, que nadie discutió. Se le ve demasiado el plumero a la Señora Camacho, por poner el ejemplo más ruidoso, que, a base de entusiasmo y malos modos, exige nadie sabe lo qué, ni con que fin, ya que los malos resultados que va obtener su partido no tienen punto de comparación con los que sus compañeros van a sacar en las generales. O sea, que a base de armar follón, trata de esconder un fracaso político monumental, en una sociedad que sólo ha conocido a los peperos por sus hechos, todos malos para una Catalunya que todavía sigue sin comprender la felonía de las huestes de la calle Genova al impugnar un Estatut que había aprobado la ciudadanía. Somos tan tolerantes en esta nación sin estado, que hasta permitimos que nuestros enemigos nos vengan a dar lecciones de democracia, mientras utilizan los resortes del Estado para hacernos la puñeta. Así que esperemos tranquilamente que venga el Papa, dejemos a Guardiola que juegue su Barça-Madrid, que este año es especial, y vayamos a las urnas a elegir lo que creamos mejor para nuestras familias y para el país. Que nada ni nadie perturbe nuestro buen criterio y pacífica convivencia.