02/09/2010
18:31
En defensa de la política
Jordi Garcia Petit
Renegar de la política en público ya es una cláusula de estilo, es, incluso, "políticamente correcto". Pero, ¿de dónde sale el tópico de que la política es algo sucio, innecesaria, que estorba la economía, que coarta la libertad de la gente?
Comentaristas de medios escritos y tertulianos de radio y televisión que se hartan de denigrar la política tienen en común una ideología conservadora o abiertamente derechista. Se podría afirmar que la política molesta a la derecha, que le sobra. Véase, sino, lo que ha dicho un destacado político de la derecha, Francisco Camps, presidente de la Generalitat valenciana: "Basta de política, hablamos de economía". En su caso particular se comprende, la política le pedirá cuentas por sus personales licencias económicas.
Y con carácter general también se comprende. La gran derecha, la que ostenta el poder económico y el poder en puestos clave de la sociedad, tiene muchas maneras de actuar y no necesita pasar, necesariamente, por la política.
Sorprende tanta confusión, mezcla de ignorancia y de mala fe. ¡Pero si la política es consustancial a la sociedad! La política es, simplemente, el gobierno de los asuntos públicos, de todo lo que trasciende la esfera privada, sin política no habría sociedad organizada, sólo caos generalizado y, como mucho, pequeñas células autogestionadas. La política se ineludible. El franquismo fue política, una forma de política degenerada, pero política al fin y al cabo.
Lo que hay son malas políticas, que sirven al interés de grupos determinados, forzando de una manera u otra el consenso de la mayoría de la población, y buenas políticas, que tienden a servir al interés general.
Al presidente Camps todo esto le resbala. Para él la buena política es la que no existe.