Cumplir con los objetivos de déficit, sí o sí, y sacar adelante ahora mismo, porque no puede esperar "ni un minuto", la nueva reforma laboral que ha quedado en manos del Gobierno central después de que patronales y sindicatos
rompieran las conversaciones que mantenían desde hace meses. Esta es la receta del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ha calificado de imprescindibles ambas medidas. Y que, por si alguien dudaba de la línea que tiene que caracterizar la reforma que considera tan imprescindible, ya ha pedido al Gobierno central un mercado de trabajo "más flexible". No ha dado más detalles sobre esta flexibilidad, pero otras veces ya ha recomendado abaratar el despido de los trabajadores o facilitar su movilidad geográfica, entre otras medidas. Sí ha explicado que hace falta "la flexibilidad suficiente para que el país pueda crecer y, a la vez, proteger al trabajador". Precisando que esta protección del trabajador "no tiene que impedir la flexibilidad".
La flexibilidad que hace subir salarios
En su intervención durante la XXVII reunión anual del Cercle d'Economia en Sitges, sólo un día después de que patronal y sindicatos dieran por rotas las negociaciones, Fernández Ordóñez ha argumentado que, teniendo en cuenta que España ya no dispone de la herramienta de la devaluación, la reforma para hacer más "flexible" el marco institucional de la ocupación es "imprescindible" para aumentar la productividad y, así, recuperar la competitividad y aumentar la tasa de crecimiento. Ordóñez también se ha acordado de los "salarios relativamente bajos" de los trabajadores españoles, que, junto con el elevado paro hace que estemos "en la peor de las situaciones". Pero ha recetado el mismo tratamiento: flexibilidad, con la teoría de que el propio crecimiento hará aumentar los salarios.
Una cuestión de confianza
Además, Ordóñez también pone prisas. Así, ha criticado las voces que siguen reticentes a la reforma con el argumento de que tardará en tener efecto, puesto que ha asegurado que "la lentitud en producir efectos no es un argumento para atrasar esta reforma ni un minuto, sino todo lo contrario, es una excelente razón para adoptarla urgentemente y poder disfrutar de sus efectos cuanto antes mejor". El gobernador ha admitido que una reforma de este tipo no llevaría rápidamente a situar la tasa de paro en la media europea –que está por debajo del 10%, mientras que en España supera el 20%, al nivel de Suráfrica, según ha recordado– pero ha insistido en que una reducción del paro, "por modesta que fuera al principio, tendría consecuencias muy favorables sobre la confianza interna y externa en la economía española".
El objetivo de déficit de las CCAA, inapelable
Ordóñez también ha dedicado parte de su tiempo a las Comunidades Autónomas, a quienes ha dicho que no pueden atrasar más la toma de decisiones "enérgicas" –léase ‘recortes'– para cumplir "rigurosamente" con el objetivo de déficit. Unas palabras que se pueden entender como directamente dirigidas al Govern de la Generalitat, en cuanto que pronunciadas en Catalunya sólo unos días después de que el ejecutivo catalán
aprobara unos presupuestos que proponen doblar el objetivo del 1,3% de déficit marcado por el Estado para las CCAA. "Tendríamos que esperar que a partir de ahora las autoridades autonómicas y locales no atrasen más las decisiones de reducción del gasto que son imprescindibles para cumplir la meta global", ha considerado Ordóñez.