La reunión que han mantenido este lunes en Bruselas el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha mostrado como Europa está aplicando con España la vieja táctica del palo y la zanahoria. Por un lado, se ha mostrado abierta a discutir una posible relajación del objetivo de déficit fijado para España este 2012, que es del 4,4% del PIB –y que el FMI
da por hecho que no se cumplirá. Por el otro, ha presionado al Gobierno español para que concrete y acelere sus reformas económicas, empezando por la reforma laboral.
Barroso, en rueda de prensa conjunta posterior a la reunión, y preguntado directamente por esta posible revisión del objetivo de déficit español, ha dicho que "sería conveniente discutir la situación de España" en el marco de la reunión de los ministros de finanzas europeos. Rajoy, no obstante, ha remarcado que España cumplirá con el objetivo de déficit, y ha explicado que presentará los presupuestos del Estado cuando Bruselas haga publicas las previsiones de crecimiento para los países miembros.
Primero, la reforma financiera
Barroso ha pedido a Rajoy que detalle "cuanto antes mejor" las medidas que adoptará el Gobierno español "para conseguir sus compromisos", además de insistirle en que hace falta que aplique de forma "inmediata y urgente" las reformas pendientes. El presidente español, por su parte, ha explicado que este viernes el Consejo de Ministros aprobará la reforma del sistema financiero, y que la reforma laboral llegará en posteriores semanas.