C.B.
El Gobierno de Mariano Rajoy no está esperando demasiado para echar atrás parte de la tarea legislativa de Zapatero. A las
intenciones del ministro de Justicia, Alfredo Ruiz Gallardón, de modificar la ley del Aborto, ahora se suma la decisión ya firme de eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que será sustituida por una nueva materia: "Educación cívica y Constitucional".
Así lo ha anunciado este martes el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados. Wert ha dicho que la nueva asignatura estará "libre de cuestiones controvertidas y susceptibles de caer en el adoctrinamiento ideológico". La ya sentenciada Educación para la Ciudadanía había sido muy criticada por sectores de la derecha española y de la Iglesia, que veían en ella un "adoctrinamiento" de sesgo laicista. Las críticas se han centrado muy especialmente en la visión de normalidad e igualdad que presenta de los nuevos tipos de familia, como los matrimonios homosexuales y las familias monoparentales.
La batalla judicial contra Educación para la Ciudadanía
Los adversarios de la obligatoriedad de la asignatura empezaron enseguida una batalla judicial, con el resultado de que la mayor parte de los tribunales superiores de justicia autonómicos apelados denegaron el derecho a "la objeción de conciencia" de la asignatura. Finalmente, en2009, el Tribunal Supremo negó también la objeción, a pesar de que, posteriormente, el Constitucional admitió recursos contra la asignatura. El PP valenciano adoptó una posición más imaginativa de boicot contra Educación para la Ciudadanía: decidió impartirla en inglés.
Posibles nuevas polémicas
El Gobierno del PP quiere evitar polémicas con estos sectores de su electorado natural, que consideraban Educación para la Ciudadanía como una forma de "adoctrinamiento socialista", y Wert ha explicado que la nueva asignatura se centrará en "el conocimiento de la Constitución como norma suprema que rige nuestra convivencia, la comprensión de sus valores, de las reglas del juego y de las instituciones que conforman una sociedad pluralista". Con el riesgo de que ahora los decepcionados sean aquellos sectores que pueden en ella ver un 'credo constitucionalista', como forma eufemística del pensamiento neocentralista español.