La elección de este sábado entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón como nuevo secretario general del PSOE
se presenta dividida. Pero dónde no ha habido ningún tipo de división ha sido a la hora de aprobar el informe de gestión de la dirección saliente, que ha obtenido el 90,8% de los votos de los delegados presentes en Sevilla.
A pesar de que el equipo de José
Luis Rodríguez Zapatero se presentaba en el congreso con los peores resultados del partido en unas generales y con la menor cuota de poder en las instituciones desde la recuperación de la democracia, los delegados del PSOE han preferido dar una imagen de unidad y han aprobado masivamente el informe de gestión de la dirección, con sólo un 2,6% de votos en contra y un 6,56% de abstenciones.
Este, de hecho, es el comportamiento más habitual en los congresos de cualquier partido, sea cual sea su situación, con la teoría de que una imagen de desunión es el peor aval para obtener apoyo popular. Siempre hay excepciones, sin embargo. Y también dentro de la familia socialista, como por ejemplo el último congreso del PSC, donde Montilla recibió un considerable
voto de castigo del 22%.