C.B.
El que tenía que ser el gran proyecto del president Artur Mas para esta legislatura,
el pacto fiscal "en la línea del concierto" con el Estado, no se empezará a plantear en Madrid hasta 2013, dos años después de la llegada de Mas a la Generalitat. Y justamente
cuando corresponde renegociar el acuerdo de financiación cerrado por el tripartito. Esto es el que ha dejado claro el propio Mas este miércoles, después de su primera reunión con el presidente español, Mariano Rajoy, desde que este está en La Moncloa.
En rueda de prensa después del encuentro, Mas ha explicado que ha ofrecido colaboración a Rajoy en las medidas económicas que ambos consideran necesarias para afrontar la crisis, incluyendo
la reforma laboral pendiente de abordar por el Gobierno central y las políticas de austeridad. Una colaboración que ha garantizado para todo lo que queda de año, pero no para el próximo. De cara a 2013, Mas ha advertido que su apoyo a Rajoy queda condicionado al hecho de que "la agenda catalana" avance. Una agenda que tiene el pacto fiscal como punto número uno, y que Mas planteará abiertamente a Rajoy a finales de año. Rajoy, por su parte, y como hizo
cuando todavía era candidato, se ha limitado a prometer "escuchar" las propuestas de la Generalitat.
Tomar "rumbos" separados
A pesar de que Mas lo presente casi como una medida de fuerza ante Madrid –incluyendo un muy matizado llamamiento filosiberanista: "Si no es posible, cada uno tendrá que tomar sus decisiones, sus caminos, sus rumbos"–, este calendario sitúa el inicio de la negociación con Madrid sobre el pacto fiscal ya en 2013. Lo que da fuerza a
algunos argumentos de la oposición en el sentido de que la propuesta de pacto fiscal, en realidad, no era otra cosa que una denominación afortunada para la revisión del
acuerdo de financiación cerrado por el tripartito con el Gobierno de Zapatero en 2009, y que se tiene que revisar precisamente en 2013.
Calendario interesante para CiU
En clave puramente de intereses partidistas, este calendario ofrece muchas posibilidades a CiU. Si cerrara un nuevo acuerdo más favorable a Catalunya en la recta final de su mandato, puede presentarlo como gran argumento para la reelección. Si la firma del acuerdo se demorara, podría apelar igualmente a la necesidad de una fuerte mayoría en Catalunya para negociar con más fuerza.
Escéptico con el déficit
Mas también ha condicionado el apoyo a Rajoy al pago de las deudas del Estado con la Generalitat, en referencia a los
759 millones de la disposición adicional tercera del Estatut y a
los 1.450 del fondo de competitividad. Sobre este punto, Rajoy tampoco se ha comprometido a nada en concreto. El presidente catalán ha mostrado igualmente su escepticismo por la posibilidad de cumplir con
el objetivo de déficit fijado por la UE para España este año, que es del 4,4% del PIB. Teniendo en cuenta que en el año ha empezado con un 8% de déficit, Mas ha advertido que "si no es engañando", será imposible cumplirlo. "No es posible. Habrá que fijar un calendario que sea creíble", ha asegurado.