Hoy hace un año que Amy Winehouse dejó este mundo, una de las grandes voces del soul de los últimos tiempos y, todavía más, la cantante que volvió a poner de moda un género que estaba poco más que olvidado.
Aparte de su vida tumultuosa, sus adicciones o
su muerte repentina que no sorprendió a todo el mundo, haciéndola ingresar en el 'club de los 27' junto con artistas como Hendrix, Morrisson o Janis Joplin, Amy deja como legado un gran número de artistas que han continuado poniendo el soul en las primeras posiciones de las listas de ventas como Adele, Duffy o Eli ‘Papeboy' Reed entre otros.
Un recuerdo que tampoco se ha borrado de su barrio de residencia, el Candem Town de Londres, que próximamente inaugurará una estatua de bronce de la artista y en el cual residió siempre pese a la gran fama que llegó a adquirir sólo con dos discos. De hecho, muchos pubs de la zona tienen fotografías firmadas por Amy, lugares en los cuales había pasado muchas noches en los dos lados de la barra. Hoy en día todavía continúan apareciendo a diario cartas y velas encendidas ante el que era su domicilio.
Su padre, Mitch Harris, sin embargo, continúa explotando la veta del extraordinario genio de su hija. Hace poco presentó su libro ‘Amy, mi hija' en el cual recoge la vida de la diva desde su infancia y también anuncia que tiene material para uno o dos discos con todas las versiones y material que continúan siendo inéditos.