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13/11/2012 21:44
El Grupo Godó ha asumido altas cotas de partidismo político
Sin título
Ganará las elecciones Mas o 'La Vanguardia'?
Alfons Quintà
Nunca en Catalunya un diario (La Vanguardia) formalmente privado – si bien subvencionado hasta las orejas – había sido tan decisivo en unas elecciones. Un día si y otro también, voces como Mas afirman lo que objetivamente es una locura irredemptista. Pero a continuación es barnizada por TV3, RAC-1 (radio del grupo Godó) y, al día siguiente por La Vanguardia. Más que nunca, se nos puede aplicar el mito de la caverna de Platón: la realidad es transformada en sombras falseadoras. Dicen que estamos en el siglo XXI.

Mas habla de Estado-nación, en unos tiempos en que ese modelo está, por suerte, en crisis, cómo he escrito centenares a veces desde hace más de veinte años. Pero no pasa nada, se callará que Mas no es ninguna vanguardia en nada, sino que té mucho kitsch y todavía más de mesiánico y de peligroso por la pacificación del necesario debate y por la economía.

NI DIARIOS NI GOBIERNO, DIRÍA JEFFERSON
Mas nunca citará a Thomas Jefferson, que avanzándose a su tiempo, en 1787 afirmó "si se me dejara decidir entre tener un gobierno pero no diarios, o bien diarios pero no un gobierno, no dudaría ni un momento al preferir esto último". El admirable autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos no se hubiera podido ni imaginar lo que ahora sufrimos aquí. Durante dos años hemos tenido un gobierno del cual una de sus pocas y exitosas políticas ha sido debilitar la libertad de prensa. Casi no tenemos diarios ni hemos tenido gobierno, como lo acredita que Mas se oponga siempre a tratar de su balance.

Mas puede deber su posible victoria –pero sin mayoría absoluta– a un diario y a un grupo privado de comunicación. Tendría sentido que le pagara el gran favor privilegiándolo todavía más respecto a la competencia. ¿Es democrático un país donde la muy vil TV3 y un grupo mediático superayudado dominan la información? No hay que ser un erudito para ver que todo ello representa un retroceso respecto a la libertad real de información. Nadie que se lo mire desde la neutralidad puede negarlo. Son pocas habas y fáciles de contar.

SANIDAD Y COMUNICACIÓN PRIVADAS Y "CONCERTADAS"
Un mío amigo, director de un medio nada partidista hace un símil entre la sanidad y la comunicación social. "Tuvimos, pero sólo en su inicio – me dice, haciéndome un mimo intelectual – una Tv3 de calidad y con voluntad de ser de servicio público. Lo mismo pasó durante mucho más tiempo, con la sanidad. Ahora Mas ha destrozado incluso el concepto de servicio público, potenciando, con resultados desastrosos, no sólo una sanidad privada concertada, sino también una comunicación social privada concertada, siempre con el poder. Las dos son peores, más caras y más manipuladoras. Hemos hecho dos panes como dos hostias, en cuanto a nuestro derecho a libertades reales, como la de vivir, estar sano y estar informado objetivamente".

A pesar de esto muchas personas se resignan, como si subvencionar diarios pudiera ser asumido como método para ganar elecciones. Un diario que lo practique tendría que ser sancionado por sus lectores, que tendrían que preferir formarse ellos mismos y libremente su opinión.

Estamos reculando en nuestra capacidad de formarnos una opinión como seres libres. El total de la suma de la "soviética" Tv3, RAC-1 y La Vanguardia debilita todavía más nuestra democracia, ya muy instalada en un "sistema de despojos"("spoils system"). Llevado por una demagogia delirante, Mas cuenta con un aparato mediático que ampara, como si fuera una banalidad, su constante desmesura. Muchos diarios de aquí y ahora no ejercen de contrapoderes ponderados, una función vital en la democracia,

PROPIETARIOS DE DIARIO Y PARTIDOS DE RUGBY
Siempre hay relación entre información y política. Pero tendría que haber límites. Jordi Pujol me dijo muchas veces en privado que, si no se hubiera inclinado por la actividad política, le hubiera gustado ser propietario de diarios. También me explicó reiteradamente que en el tratamiento de la información, los periodistas tienen que servir a los propietarios de los medios de forma parecida a como los jugadores de rugby intentan favorecer a su equipo cuando tienen que servir la falta llamada "touche". Se produce cuando la pelota toca la línea de banda, o va más allá, o un jugador la ha traspasado.

Un jugador tiene que tirar la pelota por encima de una hilera de miembros de los dos equipos. Procurará ayudar a los suyos pero tendrá que cumplir varias reglas para que la reanudación del juego sea considera válida. En síntesis, decía Pujol padre, hacía falta que los periodistas ayudaran a su amo, pero disimuladamente.

Ahora la disimulación ha flaqueado. Por lo tanto, La Vanguardia ha perdido credibilidad, saltándose más reglas deontológicas que nunca. Es como el desaparecido Mundo respecto al PSUC o el Tele/Expres en relación al PSC, cuando ambos diarios eran de Sebastià Auger. O como el Avui, en particular cuando lo dirigía Josep Faulí, respecto a CDC. Todos aquellos diarios lo han pagado caro. También Le Monde perdió credibilidad y tirada cuando en 2003 Pierre Péan y Philippe Cohen publicaron su libro "La cara escondida de Le Monde: del contrapoder a los abusos de poder". Los pecados comportan penitencia, decían las abuelas.

DE SEGUIR EL RUMBO A INTENTAR MARCARLO
La Vanguardia siempre había navegado mirando la dirección del viento político. Era una característica suya. Nunca había querido determinar un rumbo preciso, como hace ahora. En el pasado, si la veleta indicaba una nueva dirección del viento, pronto cambiaba el director, que normalmente estaba entre el centro y la derecha o el centro y la izquierda. Ahora esto ya no va así. Se ven incluso momentos en que no se sabe quién manda a quienes, como pasó en la "Iskra" (Chispazo) en un histórico conflicto entre Lenin y los mencheviques. El tema era si tenía que mandar el periódico o el partido.

Entonces al menos había un conflicto ideológico y político real. Ahora ni esto. En efecto, estando el PSC cómo está, el conflicto de verdad está en un marco social bastante homogéneo, donde La Vanguardia tiene o tenía la mayoría de sus lectores. Pero ha abandonado unos para servir a otros del mismo bloque. Está claro que hay una burguesía catalana que está dividida por las ensoñaciones irracionales de Mas. No está en juego ningún modelo social, sino que todos somos víctimas de un aventurismo usado por una persona muy aislada, dentro de su propio partido. Pero Mas ha sabido formular un mesianismo, una barbaridad que a menudo ha acompañado a las grandes crisis, como la que sufrimos. También ha sabido usar en beneficio partidista el dinero público de las subvenciones.

ELEGIR ENTRE MAS Y DURAN LLEIDA
Para decirlo todavía más claramente, tan lector típico de La Vanguardia son los que han caído en la mitología de Mas como los que tienen el realismo – ahora silenciado, pero muy vivo, como me consta muy bien – de Duran Lleida. Esta es una línea de fractura real que La Vanguardia no tendría que profundizar: Es jugar a enfrentar a unos lectores suyos con otros lectores suyos. Ahora bien, unos disponen de las subvenciones de la Generalitat y los otros no. No puede ser, en absoluto, que en La Vanguardia no haya quien sepa que, después del 25-N, continuará habiendo, de manera creciente, un combate interno en CiU e incluso a CDC, sea cual sea el resultado los comicios. ¿El diario lo callará? ¿Lo camuflará? ¿Entrará en una lucha interna? En todo caso, verá que se ha metido en un problema más complejo de lo que dice, pero no más complejo de lo que necesariamente tiene que saber. Yo no soy ningún genio, ni tengo el número de teléfono del Espíritu Santo, ni fabulo. Lo que sé, y escribo, lo saben muchos y muchos más. Pero no lo escriben.

Que La Vanguardia haya cambiado tanto y nadie se queje abiertamente no nos honra, como pueblo, ni tampoco honra a ningún diario. Ni ayuda a tener una opinión libre, surgida de la posibilidad real de crearse cada cual un criterio personal basado en hechos no sesgados.

LAS SUBVENCIONES, HECHO CAPITAL
Un dato especialmente visible es que el cambio de actitud de La Vanguardia no parte de ninguna reflexión interna ni, todavía menos, de una evolución racional de la línea editorial. Se trata una entente de superestructuras, es decir, entre la propiedad del diario y una de las cúpulas de CDC, la de Mas, mientras su razón de ser pasaría por las inmensas subvenciones que La Vanguardia ha recibido y recibe de la Generalitat. Con aquellas subvenciones, el espíritu de defensa de la libertad de información puede quedar conculcado, a la espera de que pueda ser afectado por la letra concreta de disposiciones europeas.

Yo las deseo y no para aplicarlas sólo a un diario o a un tipo de comunicación social. Dirigí un diario y nunca pedí ninguna subvención, excepto una minúscula, al ministerio de Trabajo del gobierno central, para pagar a los profesores de un breve curso, muy real, y muy convencional, de formación de redactores.

Es obvio que, un día u otro, alguien puede hacer una comparación respecto a la cantidad y la utilidad del propio dinero público, empleado en sanidad, ayudas sociales o educación, en vez de subvenciones partidistamente utilitarias. Hay un gran libro que escribir. En cualquiera otro país europeo ya habrían aparecido una docena, algunos de ellos destacando inefables informaciones de La Vanguardia sobre la actual campaña. O sobre sus silencios, aliñados de tocadas de flauta, en sanidad, educación o ayudas sociales. Mas se las puede leer sin temor a ponerse nervioso. No le bajará su ufanismo.

JORDI PUJOL Y LA VANGUARDIA
Citar que la primera traba política de Jordi Pujol fue con La Vanguardia tiene un valor histórico. Pero no sirve para entender el presente, más bien al contrario lo puede hacer más difícil. En cambio tiene interés la obsesión que tuvo Jordi Pujol por La Vanguardia desde el inicio de la Transición. Jugó un papel clave el periodista Manuel Ibáñez Escofet ( 1917-1990) que pronto Pujol nombró asesor oficial suyo ( con sueldo) en materia de prensa, cuando ya era, desde el 1976, subdirector de La Vanguardia con un director muy trastornado por los cambios políticos y con un conocimiento parcial de Catalunya.

Bajo Pujol, el diario pasó a ser hecho por Ibáñez, con una inclinación política por el pujolismo muy marcada. La incompatibilidad era manifiesta, pero duró hasta que hubo un acercamiento entre Xavier Godó y Felipe González. La superposición de salarios y funciones era escandalosa. Cambios en La Moncloa determinaron cambios en La Vanguardia. O sea una banalidad.

NACE LA TELEVISIÓN DE LA GENERALITAT
En verano de 1982, fui nombrado para un cargo con el nombre más largo al que nadie pueda aspirar: "Director General del Proyecto de empresa Pública de Producción y Emisión de TV de Catalunya", adscrito a la presidencia de la Generalitat. A pesar de que corrió irracionalmente el rumor, yo nunca había aspirado a ser nada respecto a la futura TV pública, aunque el President Tarradellas también me lo había ofrecido, rechazándolo al instante.

La segunda vez, al ofrecerlo Pujol, a lo largo de dos años, con muchas cenas a hurtadillas en su despacho privado, al lado de Banca Catalana, acepté, sin entusiasmo pero dispuesto a hacerlo lo máximo de bien posible. Nunca llegué a ver ni un solo papel – ni uno sólo, excepto una respuesta a una carta de recomendación – de la persona que antes tenía que haber hecho algo en aquel tema. Nada de nada,

Poco tiempo después creí que tenía que explicar las ideas del proyecto a los partidos, cosa que hice discretamente y privadamente. Nada de notas de prensa. También lo hice, siempre calladamente, con Xavier Godó y Antonio Asensio. El primero no mostró ningún interés y el segundo demasiado. Ahora bien, entonces todo el mundo creía que de aquel proyecto no saldría nada bueno, atendido la pésima trayectoria de Pujol (editoriales comprendidas) en el terreno de la comunicación social a pesar de su vocación frustrada ya aludida. La lista de fracasos de Pujol era, en efecto, enorme: Edigsa, Gran Enciclopèdia Catalana, Oriflama, Destino que tenían que ser seguidos por los de El Correo Catalán, Hoy y seguramente otros.

UN PROYECTO PERIODÍSTICO INSÓLITO
Años después de que yo dimitiera de TV, con feroz oposición por parte de Pujol, a pesar de que su intromisión era la razón principal de mi dimisión, Lluís Prenafeta me contactó para un proyecto insólito.

Dijo que estaba de acuerdo con Xavier Godó y, sin precisiones, con personas de la Casa Real, para hacer un diario catalán moderno en castellano. Resultaba bastante alucinado. Dije que podríamos hablar y me pidió un primer estudio económico previsional, que efectué.

Enseguida vi que había una relación digamos compleja con Xavier Godó. Era un matrimonio o una amistad complicados, donde la línea editorial de La Vanguardia y la publicidad de la Generalitat eran los platos fuertes, para no decir elementos de trueque.

Repentinamente, Prenafeta me pidió que fuéramos a comer al hotel Ritz de Madrid, a su maravillosa terraza, Xavier Godó, Manuel Prado y Colón de Carvajal, él y yo. Me sugirió que cogiéramos aviones separados. Le dije que era una tontería. Entonces iba a menudo a Madrid, encontrándome por azar con muchas personas. Así, nos encontraron, "por azar" en el aeropuerto. Al volver el pretedido secreto –cosa de él -- falló del todo. En el mismo avión y en la muy reducida clase preferente viajaban también el entonces consejero de Cultura Joaquim Ferrer, acompañado del escritor Baltasar Porcel.

En cuanto al secretismo de la comida en sentido estricto, fue escaso. Cuando me fui a lavar las manos, antes de empezar a comer, me encontré y hablé un poco con el entonces catedrático de Derecho Mercantil Rafael Jiménez de Parga, que nos conocía a todos, expresándome su sorpresa por tan curioso comida. Ciertamente era singular.

PUJOL QUERIENDO CONTROLAR LA INFORMACIÓN
Aquello acabó en nada. Pero la comida fue buena y animada. Recuerdo todo el contenido. Mis tres compañeros de mesa hablaron con seriedad, así como interés real y concreto. Se tenía que hacer un diario que fuera una oposición controlada – la oposición de Su Majestad podríamos decir en términos políticos genéricos – a La Vanguardia. Pero este no es el tema de este artículo, sino destacar la digamos natural proximidad entre política, instituciones e información.

Poco después, por indicación de Xavier Godó, me reuní con el director técnico de La Vanguardia, para trabajar sobre el proyecto. Pero repentinamente y sin ninguna explicación, Prenafeta me dijo que habían cambiado las "tres patas" del proyecto, expresión que él usaba a menudo.

Nunca he sabido porque, ni me ha interesado saberlo. Pero nació un diario del cual dirigí, como había hecho con Tv3, todo el proyecto, de pies a cabeza. Nuevamente, también lo dirigí por poco tiempo. Mientras en Tv3 dimití, en este otro caso fui cesado, por razones que callo, a pesar de que me honrarían mucho y mucho, muchísimo.

PUJOL Y EL PAIS EN CATALUNYA
He escrito para exponer la vieja proximidad del grupo Godó con la política, quizás más de lo que se dio o da en otros países. Ahora bien, informativamente y editorialmente lo que ahora hace La Vanguardia es inédito, en la democracia.

Muchos años antes había formado parte de grupo fundacional de El Pais, donde entré un montón de semanas antes de que saliera. Fui durante seis años su delegado en Catalunya, cargo del que dimití porque así lo decidí, con oposición expresa y formal de su director de entonces Juan Luis Cebrián, y de su principal accionista, Jesús de Polanco, persona de quien conservo un gran recuerdo.

CENAR EN LA CASA DELS CANONGES
Hablar del rechazo grosero de Jordi Pujol a que El Pais se instalara en Barcelona – a pesar de la muy buena fe inicial de Polanco –daría para otro artículo. Quizás sería todavía más largo, pasando por una inefable cena, en una "mesa camilla" de la Casa dels Canonges, con sólo el entonces presidente Pujol, Polanco, Cebrián y yo.

Explicarlo seria muy aclaratorio de la vieja voluntad – entonces más escondida – de Pujol, de querer poseer Catalunya cómo si fuera una finca suya, usando descaradamente el control de la información. Por un falso pudor, o por vergüenza ajena, lo callé, excepto a los amigos cercanos, durante años. Después lo he escrito discretamente. Quizás lo tendré que explicar con más detalle. No tengo nada que esconder, más bien todo lo contrario. Pero, en todo caso, el pujolismo queda horriblemente mal.

Yendo al presente y al futuro, después del resultado en si mismo, el gran tema de los comicios que están al caer es el papel de La Vanguardia. Ha jugado muy fuerte y a un juego muy peligroso, el de la excesiva proximidad entre información – que si no es libre no lo es – la política, hoy llevada a niveles delirantes por un Mas de quien no sé ver, en ninguna manera, que pueda hacer buen fin. Lo creo no por intuición, ni usando ninguna vía deductiva, sino información pura, que comparten seguro dos eternos lectores de La Vanguardia. Son Josep Antoni Duran Lleida y Jordi Pujol Soley.
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maria:Yo hace tiempo que no compro LV desde que es tan partidista, la h... Las ganarán los Pujol:Escándalo en CiU: Oriol Pujol y sus hermanos, mie...
maria
17/11/2012
Yo hace tiempo que no compro LV desde que es tan partidista, la habíamos leído toda la vida.en catalunya es un oasis, no se publica nada, gracias a internet nos entaramos un poco de las cosas.tantos millones en pesebres y despues nos vienen diciendo que debemos de llevar alimentos, con el dinero de estos chorizos se podrían dar de comer a mucha gente, es indignante tener una clase politica tan corrupta, lo sabía todo el mundo
Las ganarán los Pujol
15/11/2012
Escándalo en CiU: Oriol Pujol y sus hermanos, miembros de al menos 73 empresas http://www.libertaddigital.com/chic/2012-11-14/stas-radziwill-escandalo-en-ciu-oriol-pujol-y-sus-hermanos-miembros-de-al-menos-73-empresas-66382/
mart
14/11/2012
Suerte tenemos de los medios españoles que no hay ninguno partidista. Jajajajajajajajjajajajaj.
Josep
14/11/2012
Puedo dar fe de que mi padre, lector de La Vanguardia desde antes de que yo naciera, -y ésto es más de 40 años- decidió hace unos meses dejar de comprarla para siempre.
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