El fin del último reducto agrícola de l'Hospitalet de Llobregat
Agencias
Los últimos terrenos de suelo agrícola de l'Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) serán devorados por un plan urbanístico municipal. Can Trabal, el último reducto agrícola de la segunda ciudad más poblada de Cataluña, un espacio de propiedad privada de 43 hectáreas de superficie con diversas masías, se convertirá en un gran espacio de ocio con oficinas, un hotel y un concesionario de coches. La Generalitat y el Ayuntamiento del Hospitalet invertirán unos 300 millones de euros en la compra de unos terrenos en que se ubicará un parque de 21 hectáreas donde llegará el metro. Entidades ecologistas y vecinales se oponen al proyecto a pesar de las plusvalías que generará. 'Se perderían los cultivos y parte de las masías', critican.
Para los vecinos del Hospitalet, la superficie de 43 hectáreas conocida popularmente como Can Trabal tiene un significado especial. 'Es la última zona agrícola de esta ciudad', defiende en declaraciones a la ACN el subpresidente de la Asociación de Vecinos del barrio de Bellvitge de l'Hospitalet, Ferran Vives. Los huertos y la zona verde que las administraciones quieren transformar en un complejo de ocio y de oficinas están ubicados en el sector de la Marina, a escasos metros del hospital de Bellvitge y de las rondas, no muy lejos del río Llobregat.
Mientras pasea por los terrenos, Vivas recuerda los valores tradicionales agrícolas de esta superficie. El vecino reitera su oposición al proyecto, que todavía está pendiente de obtener la conformidad de la Generalitat en cuanto a la normativa medioambiental. 'Sería conveniente que aquí quedara un parque agrícola', reclama el portavoz vecinal en medio de un huerto de alcachofas rodeado de una amplia zona verde. 'En las masías ha vivido gente, hay una donde todavía está una familia', abunda Vivas en su disconformidad al proyecto, que no es nuevo y todavía no es definitivo.
La preservación de este espacio agrícola es el propósito de miles de vecinos anónimos que han encontrado el apoyo de ONG's y algún partido político. Todos ellos coinciden en que la pérdida de entre siete y trece hectáreas de zona verde es un precio demasiado elevado. A pesar de admitir que las plusvalías que generarán los terrenos una vez adquiridos por las administraciones, vecinos, campesinos y ecologistas no están dispuestos a tirar la toalla. Anuncian movilizaciones en caso de que el proyecto siga adelante. Reivindican que existen terrenos urbanizados, 'bien cerca, en el otro lado de la Gran Vía', donde pudría instalarse el hotel, las oficinas y el concesionario de vehículos.
El Ayuntamiento no se pronuncia
Fuentes municipales han explicado a la ACN que ningún miembro del equipo de gobierno, liderado por el PSC, hará ninguna declaración sobre el proyecto hasta que éste no sea definitivo.
Las críticas de asociaciones y entidades contrarias a la desaparición de los cultivos están lideradas por la Federación de Vecinos de l'Hospitalet de Llobregat, el sindicato Unió de Pagesos del Baix Llobregat y las organizaciones ecologistas de Seo/Birdlife y Depana. Todos ellos están integrados en la plataforma para la conservación de la zona agrícola del Hospitalet y contra la especulación inmobiliaria. Desde Depana han explicado a la ACN que la zona atesora un 'alto valor estratégico medioambiental'.
Al apoyo de organizaciones y entidades en la reivindicación de la conservación de los últimos cultivos de l'Hospitalet de Llobregat también se han agregado particulares y formaciones políticas. El grupo municipal de Convergència i Unió (CiU), que se encuentra en la oposición, sostiene que el plan urbanístico 'es justificado y contrario a la lógica' porque los huertos y la zona verde que se perderán 'son necesarios para los vecinos'.