"La literatura catalana, para salir al extranjero, tiene que pasar por el castellano"
El diplomático Carles Casajuana, actual embajador de España en el Reino Unido y anterior jefe del gabinete de Exteriores de la Moncloa, también es
el ganador de este año del premio Ramon Llull de novela, el mejor dotado económicamente en lengua catalana. Eldebat.cat ha hablado con él de su novela galardonada,
El último hombre que hablaba catalán, y de la literatura y la cultura catalana en general.
¿Cuándo vivirá este hipotético último hablante de catalán?
No tengo ni idea. Eso es una novela. Escogí el título porque es provocador, y puede ayudar, y porque, en parte, la novela habla de estas cosas. Es un título provocador y que puede ayudar a atraer atención al respecto. Y describe bastante bien, a pesar de que no de forma directa, el contenido de la novela, lo que puede encontrar el lector.
¿Con respecto a esta cuestión de la muerte del catalán, se apunta a alguno de los dos bandos, el optimista o el pesimista?
No. Yo tengo mucho respeto por las personas que se han pronunciado al respecto. A mí, Patricia Gabancho, Quim Monzó, Joan Solà, Miquel Pueyo, –desde una perspectiva un poco diferente–, o Toni Soler –que ha escrito alguna cosa muy interesante– me merecen mucho respeto. Tanto, que no me atrevería a añadir nada. Ellos han opinado, yo no. Yo he escrito una novela que tiene como referencia eso. Es evidente. Pero es una novela, no un ensayo, aunque utilice registros del ensayo.
¿Cuál es el tema, pues, de la novela?
Yo utilizo dos puntos de vista diferentes, el de un escritor que escribe en catalán y uno que escribe en castellano, que están obligados a convivir por unas circunstancias extremas: el asedio a que los tiene sometidos el propietario de la casa. Contrapongo la cultura, especialmente la creación literaria, contra el dinero. Éste es el nervio de la novela. El mundo actual es el que son los valores que lo dominan, que son los que ya sabemos. Pero a la vez, hay unos señores que han renunciado a todo eso, por la creación, que pide muchos sacrificios. Lo define muy bien la frase de Philip Roth que encabeza la novela.
¿Por qué habla también del mobbing inmobiliario?
Pretendía jugar con la idea de contraponer el mobbing inmobiliario con la creación literaria. Y es curioso, porque hace cuatro o cinco años, cuando empecé a escribir la novela, éste era un tema de actualidad. Sin embargo, si fuera ahora, veríamos al propietario de la casa pidiendo trabajo al escritor, que quien sabe si no habría ganado un premio. Paradojas: resulta de que lo que parecía inútil, la creación, quizás no lo es tanto. La novela toca temas complicados, por eso lo hago con ironía. Otro tema central es la vida diaria de los escritores, los sacrificios que les impone su actividad. Tengo una anécdota al respecto. Cuando vivía en Bolivia, cené un día con Julia, que fue mujer de Vargas Llosa, con la mujer de José Donoso y con la de otro escritor. Y decían que vivir con un monstruo literario suponía una mezcla de respeto y amor, que no era nada fácil. No es fácil convivir con una persona que dedica todos sus esfuerzos a la creación.
Otro de los temas que aparecen en la novela se ve reflejado en los dos novelistas que escriben, el uno en catalán y el otro uno en castellano. ¿Sobre si en los dos casos eso es cultura catalana o no, hubo una cierta polémica hace poco. ¿Qué piensa al respecto?
La literatura, si tiene fronteras, son precisamente las de la lengua. Y la cultura si tiene, también. Yo lo comparo, por ejemplo, a los restaurantes. Todos estamos de acuerdo, cuando vemos un restaurante chino, que es chino. Aunque no pague en absoluto sus impuestos en la China ni se someta a las leyes chinas. ¿Un restaurante chino en Catalunya, es entonces un restaurante catalán? No, es un restaurante de Catalunya que hace cocina china. Y, por el hecho de hacer cocina china, ¿eso le evitaría recibir las subvenciones que se dieran a todos los restaurantes?. No. Otra cosa está si el parlamento decidiera otorgar subvenciones sólo a los restaurantes que hacen cocina catalana, pero eso ya sería otra cuestión. Lo que está claro es que no todo el mundo que escribe en Catalunya hace literatura catalana.
¿Cómo se ve la cultura y la literatura catalana desde el extranjero?
A veces no somos conscientes de lo que tenemos. La cultura catalana no es la primera de Europa, nos ponemos como nos pongamos. Pero sí que es de las 10 primeras. Y la más importante para nosotros. Y a veces no nos demos cuenta de la importancia que tiene. Desde el Reino Unido admiran el "milagro español", saben lo que es el Estado de las Autonomías, saben que hay un tira y afloja con el Estatut, etc. Y lo ven como un buen modelo. Y el hecho de que el catalán no lo hable demasiada gente no es definitorio. El malayo lo hablan 220 millones de personas, más que el portugués. Pero no es una literatura tan importante como la portuguesa, porque en Malasia no tienen a Camões, Machado de Assis o Eça de Queirós. Y nosotros también tenemos gente importante detrás.
¿Tiene una buena salida al exterior la literatura catalana?
Ahora hay un cierto número de escritores que tienen una buena salida al extranjero. El problema es que nosotros, por nuestras dimensiones, tenemos que pasar por el castellano, porque las editoriales del mundo no tienen lectores de catalán, y sólo leen lo que ya está traducido al castellano. Y tener que pasar por un filtro te limita el acceso a fuera. Hay lenguas que no necesitan este filtro, y hay que sí.
Los escritores que viven al extranjero|en el extranjero a veces hablan del país que los acoge, a veces reflexionan sobre su propio país. ¿Què prefiere hacer?
Las dos cosas. Un escritor siempre lleva su mundo encima. Pero no ha sido mi caso. Yo a veces he hablado de cosas del país donde vivía o no, según me venía. Como no soy un profesional, puedo hacer lo que quiera. O quizás sea indisciplina. Quizás sería mejor trabajar con una fecha límite fija, y saldría mejor. Pero no lo puedo comprobar. Yo tengo una relación matrimonial sólida con mi trabajo diplomático y, además, una relación extraconyugal con la literatura.
Su trabajo diplomático ya le ha dado dinero y ya tenía una trayectoria anterior. ¿Por qué se presentó pues al Ramon Llull?
Es cierto que no lo hecho por dinero, y además yo ya tengo editor. Me presenté sólo por la difusión del libro. Este premio garantiza que habrá una versión castellana y una francesa de la novela, y eso te garantiza una difusión que de otras formas es muy difícil de obtener.
Imagen: © Andrea Casajuana