CRÍTICA * Joan Miquel Oliver – Casino La Alianza de Poblenou, BCN (30/4/09)
Sencillo pero muy efectivo
Muchas veces la cultura en la que vivimos nos hace creer en la necesidad de adornos para que un tema, un disco o un directo tenga gancho y atrape al público. Pero no siempre la sencillez es sinónimo de pobreza o mediocridad, sino más bien al contrario, suele ser una muestra de patente personalidad muy buscada pero muy pocas veces hallada. Tal y como demostró el pasado jueves en el casino L’Aliança de Poblenou, el mallorquín Joan Miquel Oliver es un claro y afortunado ejemplo de una búsqueda de la sencillez en sus composiciones sin renunciar a un sonido contemporáneo.
Aunque el principal motivo de su presencia en el Festival de la Guitarra era la presentación de su segundo trabajo, ‘Bombón Mallorquín’, la realidad es que el artista repasó casi al completo su breve pero significativa trayectoria haciendo gala de sus dotes de ‘showman’. Acompañado de Pere Debon a la batería y Toni Pastor al laúd y teclados –ambos compañeros de fatigas de Antònia Font-, ofreció un directo en el que los pequeños detalles eran los más valorados. Desde las distorsiones que realizó con su guitarra eléctrica hasta elementos banales como el efecto de las luces reflejadas en bolas de discoteca, unas velas o las pompas de jabón que cayeron sobre el escenario.
Con una orientación más experimental, pero sin abandonar el sonido pop que definió con ‘Surfistes amb càmera lenta’ (‘Surfistas a cámara lenta’), Joan Miquel Oliver decidió presentar los nuevos temas rodeados de un ambiente íntimo. Sonaron entre otros ‘Polo de Llimona’ (‘Polo de limón’), ’Lego’, ‘Final Feliç’ (‘Final feliz’), ‘Marcianet de Mart’ (‘Marcianito de Marte’) o ‘Ryanair’, dejando claro que la faceta creativa del mallorquín es capaz de seducir con humildes ‘delicatessen’. No sólo por la simplicidad en las melodías, sino también por el novelesco mundo creado a partir de cosas cotidianas que se refleja en sus letras.
No se olvidó tampoco de los temas ‘Sa núvia Morta’ (‘La novia muerta’) y ‘Hansel i Gretel’, pertenecientes al single editado hace dos años, y sorprendió al público con una nana. Hubo varios momentos para el humor, pero si hubiese que quedarse con el más emotivo, sin duda este llegó cuando dedicó ‘Molí de Vent’ (‘Molino de viento’) al cantautor mallorquín Tomeu Penya. Con este directo, Oliver reafirmó su posición en el podio como uno de los más grandes intérpretes y compositores contemporáneos de la música hecha en catalán.