Parece que CiU ha llegado a la conclusión, por otra parte evidente, que el caladero soberanista está saturado de embarcaciones y que, en contra de la estrategia de toda la legislatura, es mejor tomar distancias si quiere una pesca abundante en las próximas elecciones. Después de 23 años sin promover la ley de veguerías y la ley electoral, teóricamente leyes identitarias, y quedar en evidencia tras la aprobación del proyecto de ley por el Govern, ha optado por la retórica del PP, y ha puesto por delante la economía sobre la construcción nacional. El cambio de estrategia, el caso de la ley de veguerías no es más que una las manifestaciones del nuevo rumbo, obedece a la constatación de que la irrupción de Laporta y la resistencia de ERC acotan, y mucho, los votos que puede captar en este sector del electorado. Por tanto, si quiere seguir soñando con una mayoría suficiente para gobernar en solitario debe volver al Pujolismo: ambigüedad nacional y búsqueda del voto útil de la derecha. Parece más coherente disputar al PP el voto del descontento económico, primera preocupación de los catalanes según el CEO, que prometer la independencia inmediata. Sobre todo porque el PP catalán continúa con plomo en las alas y no parece en disposición de levantar el vuelo.
Al Sr.Laporta ja l'he votat un cop i ja en tinc prou...Catalunya es molt
més que un club, Per fer de Capità Manaies que torni al seu despatx que
feina no li faltarà.
AMUNT RCAT !
04/02/2010
L'Unic segur és que un tercer Tripartit seria catastròfic per Catalunya, i
jo l'unic a qui votará serà a JAN LAPORTA