17/03/2010
Terribas reincidente
Francesc Moreno
¿Se imaginan lo que hubiera durado Mònica Terribas de directora de TV3 si se le hubiera ocurrido aplicar el tercer grado en una entrevista a Jordi Pujol en su época de presidente? La verdad es que ni la hubieran nombrado nunca, al menos sin antes jurar fidelidad al régimen, ni se hubiera atrevido a hacerlo. Está bien que la televisión pública sea neutral, pero que sea altavoz de la oposición es ya pasarse. Por descontado, ni en Canal 9, ni en Tele Madrid, ni en la televisión andaluza, ni tan sólo en TVE es imaginable una cosa parecida. El origen de la cuestión hace falta buscarlo por un lado en la personalidad de la Terribas, mujer sin duda inteligente, pero que en sus entrevistas aplica una doble vara de medir demasiado evidente según el entrevistado sea de su gusto o no. En otras entrevistas ya había pasado más o menos lo mismo. Pero también se debe a que TV3 es una empresa que ha nacido y crecido bajo el pujolismo (Ferran lo llama "crosta nacionalista"), y si se ha moderado una temporada ha sido por aquello de preservar las sillas, pero ahora el substrato de "la nuestra" que ya avista el retorno de los suyos, ha perdido toda contención. ¿Recuerdan la contraprogramació del discurso de Montilla, con la aparación, sin solución de continuidad, de su doble de Polònia al acabar un discurso institucional? En cualquier país hubieran rodado cabezas. Pero la culpa no es suya, sino de un Gobierno que no ha tenido una política de comunicación inteligible. Seguramente habrá sido una opción producto de la incapacidad del tripartito para ponerse de acuerdo. Uno de los déficits más evidentes del actual Gobierno ha sido una política de distribución de parcelas de poder entre los integrantes de la coalición que actúan, o lo parece, como compartimentos estancos, sin pensar que no hay salvación individual, si primero la tarea conjunta no se puede ni tan sólo comunicar. ¿Por qué no hay un portavoz del Gobierno, permanente, con peso político y con capacidad de comunicación? El Gobierno ha hecho cosas mal, pero las que ha hecho bien, que no son pocas, no tiene capacidad para hacerlas llegar a la población. Siempre he sido partidario de la existencia de mediados de comunicación públicos. Pero cuando son una caricatura de la realidad social, y son un instrumento para tratar de cambiarla en base a intereses políticos, y no me refiero ahora a la entrevista, quizás lo mejor sea cerrarlos o al menos limitar el tamaño. No se garantizaría la pluralidad pero sería más barato para el contribuyente. Con toda la parcialidad del Grupo Godó, en 8TV hubieran hecho, sin duda, una entrevista más neutral.