Amenazan con la independencia pero ya admiten la posibilidad de elecciones anticipadas
CiU y el Govern han impulsado una propuesta de pacto fiscal que consideran histórica pero no paran de prepararse para su rechazo. Nunca un paso tan anhelado de un gobierno tenía tan poco recorrido y sus padres lo sabían. Hoy martes, dos miembros de CDC -Josep Rull y Carles Puigdemont- han hablado, y no por primera vez, del día después del rechazo español al pacto fiscal. Los escenarios posibles son varios, y continúan especulando.
Puigdemont, alcalde de Girona, ha asegurado que uno 'no' al pacto fiscal es "muy probablemente el último desaire que España puede hacer a los catalanes". Se le ha entendido todo. Ha llegado "el momento de decir basta", ha añadido.
Josep Rull, secretario de Organización de Convergència Democràtica de Catalunya, decía el fin de semana y el lunes, erigido en portavoz del partido del President, Artur Mas, que la alternativa al previsible 'no' al pacto fiscal es la independencia. "O pacto fiscal o independencia", dijo, puesto que "la alternativa no es la resignación". Hoy ha matizado, o ha recibido el tirón de orejas de alguien, y ha hablado de avanzar elecciones ante el rechazo.
Creer que CDC,
fracturada cómo explica eldebat.cat, y el Govern apuestan por la independencia es tener demasiada fe. Que pueden utilizar el pacto fiscal, y la frustración provocada por la negativa de Rajoy a negociarlo,
como un pretexto para avanzar elecciones, ya es más realista. Cómo ya hemos explicado, CiU está perdiendo apoyo electoral debido a los recortes y avanzar elecciones mientras todavía puedan ganarlas -el PSC también ayuda- les dará un margen de cuatro años más en el poder, mientras la crisis va pasando.
La opción ERC
Una tercera opción es la alianza con ERC. El propio Rull
lanzó una oferta al partido republicano, que de hecho es un SOS. Por un lado, porque el Govern necesita escenificar que la propuesta de pacto fiscal y la no resignación ante su rechazo van en serio. ¿Y qué mejor que aliarse con un partido que no dará un paso atrás? Y por la otra, porque si finalmente CiU rompe con el PP -que, a estas alturas, continúa siendo la primera opción de Mas para aprobar los próximos presupuestos, con más recortes-, necesitará de alguien para aprobarlos y garantizar que podrá gobernar a partir del otoño.
ERC se lo pondrá difícil. Es un partido de izquierdas y no aceptará votar recortes así como así. Y tiene mucho que ganar y muy poco que perder. Por eso apuestan fuerte. El partido de Oriol Junqueras quiere un gobierno de transición que convoque un referéndum de independencia de Catalunya. ¿Aceptará Mas la apuesta? En estos términos, parece difícil. Pero, con la política de idas y venidas del Govern, no se puede descartar ningún escenario.