El jueves 26 habría cumplido cien años Salvador Allende, el presidente de Chile derrocado en 1973 por el golpe de estado del general Pinochet. En el Palacio de la Moneda salvajemente bombardeado por los insurgentes, Allende prefirió suicidarse a ser capturado.
Su muerte en estas circunstancias le han convertido en un referente. Allende trazó una senda inédita en plena Guerra Fría: la instauración del socialismo por la vía democrática. En Catalunya, su figura es evocada en calles, plazas y monumentos. El poeta Mario Benedetti le ha inmortalizado como el “hombre de la paz que era una fortaleza y que era un pueblo”.
Allende también proponía la cultura como alternativa al enfrentamiento. Muy recordados son los Trenes de la Cultura que bajo su mandato recorrieron Chile. El músico Eulogio Dávalos formó parte de aquella caravana. Lo rememorará es-tos días en BCN en el homenaje impulsado por Casa Amèrica Catalunya.
En Chile, la efemérides coincide con la inauguración de la exposición fotográfica ‘Ausencias’, de Gustavo Germano, sobre víctimas de la dictadura militar argentina. La muestra se instala en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende que dirige la hija de éste, la diputada Isabel Allende (en la foto junto a Gustavo). De ella recordamos su electrizante abrazo con Germano tras contemplar la exposición en Barcelona por vez primera. También se habría emocionado su padre, el presidente legítimo de Chile quien, sitiado por sus verdugos, proclamó: “mucho más tem- prano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.